Black Box fueron uno de esos 'grupos' en cierta medida efímeros que dejaron una sentida huella musical. El proyecto, curiosamente, surgía desde Italia; y con este 'Dreamland' (1990) pegaron bastante fuerte nada más iniciarse la nueva década de los 90. Aunque publicaron otro disco más en 1995, pronto se disolvieron, dejándonos huérfanos de su pegadiza música de baile. Lástima...
Black Box gastaban una pegadiza y moderna música de estilo claramente orientado a las pistas de baile (sobre todo por varios de sus singles). También se les catalogó como Italo-house, por su lógico sonido, sus bases rítmicas y sus marcados grooves. Sus integrantes eran: Daniele Davoli, en las labores de DJ, scratching, teclados y coros; Mirko Limoni, a cargo de los teclados y Valerio Semplici quien se encargaba de tocar las guitarras y de las programaciones rítmicas. Ellos tres fueron además los productores del álbum; y en la parte vocal se encontraba Martha Wash. Entre las excelencias de dicha producción también había cabida para otros instrumentos, como el bajo y el saxofón. Al final les quedó un disco ejemplar, la verdad sea dicha.
De este disco se extrajeron nada más y nada menos que siete singles, de las diez canciones que componían el álbum. Señal de que caló hondo en los seguidores de este género musical, y el público demandaba temas bien bailables. Canciones, para mí gusto, realmente dignas dentro de su estilo. Ya desde un principio, me resultaron atrayentes no solo por sus bases rítmicas y sus bass-lines y por supuesto por sus teclados, sino por esa frescura armónica donde las melodías brillaban por todas partes. Destacar esas líneas de piano rítmico tan genuinas, tan hipnóticas y desenfadadas. En general, unas estructuras musicales comerciales pero con suficiente fundamento para escucharlas a un buen volumen la mayoría de ellas.
Fue este, un disco que descubrí en su debido momento. Atrás quedaban los maravillosos años 80, y claro aquella embriagadora música iba dando paso a nuevos estilo, nuevos sonidos y nuevos artistas; que sí los hubo obviamente geniales y maravillosos.
Este 'Dreamland' (1990) de Black Box, tan solo dura poco más de 40 minutos, pero son minutos perfectamente bien aprovechados. En él hay temas que ya están inscritos con fuerza en la historia de la música 'moderna' Entre sus preciosas canciones enumeraré las que más me gustan; sin un orden exacto (como casi siempre) son estas:
'Ride on time' Recuerdo lo fuerte que me dio este tema. Contundente como él solo. Con su potente bass-line, con su magnífica programación rítmica, con su piano rítmico y como nota más original y auténtica, la pista vocal. ¡Qué decir de la pista vocal! Todo un hit en potencia. Un portento de proporciones casi atómicas. La escuché hasta la saciedad. Y todavía hoy en día me sigue pareciendo muy muy buena. Muy pegadiza y bailable como ninguna. Sencilla en su construcción musical, pero certera en armonía y melodía. Atención a la virguería de las remezclas; no tiene desperdicio.
'Everybody, everybody' De similar desarrollo que la anterior pero con su carácter propio. Otra belleza musical. De nuevo la encantadora, melódica y absorbente pista del piano rítmico me vuelve a hipnotizar de principio a fin. Destacar ese riff teclado de fondo a modo de órgano Hammond, que pulula mágicamente durante los 5:24 minutos de duración (el segundo tema más largo del álbum) Es esta una canción netamente pegadiza y que define a al perfección el sello musical de Black Box. Incita a bailar sin descanso.
'I don't know anybody else' Aquí la pista del piano rítmico alcanza cotas aún más deliciosas si cabe; de hecho es, para mí, lo mejor del tema. En la línea estructural de las anteriores, esta canción presume de una excelente parte vocal. Arreglos de teclado bastante chulos, que me encantan faltaría más.
'Fantasy' Una pequeña variación rítmica, unida a otra destacable línea vocal, da como resultado esta preciosidad musical, en la que no faltan más arreglos de teclado a modo de cuerdas sintéticas, que por cierto tan bien pegan con las estupendas programaciones. La línea del bajo (con su típico sonido electrónico) se mantiene fiel al estilo reinante a lo largo de toda esta producción. Una canción fantástica y bien emocionante.
'Strike it up' Otra de mis preferidas del disco. Parece más de los mismo, pero esconde su belleza particular. El riff inicial de teclado a modo de metales sintetizado...buffff...de sudar. Y vamos, el resto de riffs de teclado tampoco salen mal parados, no. De cualquier manera, la similitud con las canciones más puramente bailables del álbum es más que evidente. De hecho es un tema para bailar sin pausa, aunque también, como no, para disfrutar de su musicalidad tan genuina. Y es que Black Box nos incitaron a bailar como verdaderos posesos.
'Open your eyes' me encanta por varias cosas; primero por su extraordinaria conjunción entre armonía y melodía, segundo por su riff de guitarra que acompaña a lo largo de toda la canción, por el 'riff' de sintetizador principal (tipo cuerdas) y también por ese envoltorio embriagador de ritmo discotequero. De cualquier manera, sigue los buenos pasos del resto de temas más bailables del disco. Un portento de canción en toda regla; apasionante.
'Ghost box' es el punto, precioso por cierto, de inflexión del álbum. Un tema instrumental de diferente estructura musical. De corte lento, con unos sonidos encantadores y lo que es más importante: con una armonía y melodía de una elegancia muy dignas, la verdad. Es un tema que ya desde la primera vez que lo escuché, quedé prendado de él.
Entre los sintetizadores utilizados en la grabación (previsiblemente) figuran los famosos Yamaha DX7, el Korg M1 (uno de los primeros workstation) y el Roland D-50. Todos ellos sintes digitales y verdaderos protagonistas desde mediados de los años 80 del pasado siglo XX
Puede que este no sea ni de lejos el mejor disco de música dance de los 90, pero a mí sí que me parece bastante bueno; tanto como para incluirlo en este mi blog musical. Reconozco además ese 'punto' nostálgico calificándolo, obviamente, como otro de mis maravillosos discos. Así que ahí va este formidable disco de Black Box; disfrutadlo como se merece.