martes, 14 de abril de 2026

The wedding album (1993) de DURAN DURAN

    Duran Duran, tras unos añitos en el pseudo-olvido (tampoco tantos, tan solo cinco), regresaron con ganas y con suficiente fuerza comercial, sobre todo, y lograron ese status que tan bien les había resultado en la tan reñida década de los años 80. Sí es cierto que antes de este sonado regreso publicaron un disco 'Liberty' (1990) el cual no tuvo apenas repercusión, a excepción (sobre todo para mí) del single 'Violence of summer'; tema que me apasionó en su momento y del cual incluso llegué a comprarme el maxi-single, a pesar de no cumplir mis expectativas musicales (me esperaba una versión remezclada más potente...lástima) Así y todo, este 'pedazo' de tema me sigue gustando un montón.

    En fin, que este nuevo disco, titulado 'The wedding album' (1993) en el que ampliaron la formación incorporando otros nuevos músicos, alcanzó bastante fama y repercusión a nivel internacional. El álbum (de boda) estaba cargado con unos singles excepcionales, los cuales fueron del agrado de todos sus fans y también de la prensa especializada.

    Personalmente, me parece (y más transcurridos ya unos cuantos años) un disco tremendo; vamos, un maravilloso disco se coja por donde se coja. Para mí, tiene su valor, aparte del sentimental claro está, puesto que en él se aprecia claramente un cambio en ciertos aspectos. Primero en lo que a estructuras musicales se refiere, distintas a las creadas en sus anteriores trabajos musicales. Añadiendo pinceladas de otros estilos y aportando por otro lado, nuevos sonidos (por el lógico avance de los instrumentos electrónicos) de sintetizadores/samplers y demás programaciones. Cosa que a Nick Rhodes seguro que le haya entusiasmado bastante.

    Sin embargo, a lo largo del conjunto de canciones (trece ni más ni menos) aparte de toda la parafernalia electrónica (marca de la casa) surgen instrumentos más acústicos, como magníficas secciones de percusión, guitarras, batería y bajo eléctrico. En lo referente a los sintetizadores y samplers empleados en la grabación del disco, figuran los siguientes: Roland D-50, Akai S1000 y S900 y también la utilización del famoso computador Atari con el programa Notator (para la secuenciación digital), que tantos artistas de la época utilizaron en sus creaciones musicales.

    Mis recuerdos acerca de cuando escuché por vez primera este maravilloso disco, están ligeramente olvidados (han sido decenas de cientos de discos escuchados y 'machacados' desde entonces hasta la actualidad. Supongo que lo más destacado fue sin duda el tema 'Come undone' del cual sí que recuerdo que se me quedó pegado a la cabeza durante bastante tiempo. Solía recrearlo en mi interior e iba rememorándolo en casi cualquier momento en que me encontraba a solas conmigo mismo. Y es todavía a día de hoy, que me sigue emocionando un montón. Es una canción de corte lento totalmente fabulosa, o sea, un pelotazo de Duran Duran en toda regla. Posee una mezcla de armonía y melodía verdaderamente asombrosa; me encanta sobremanera y ya la he escuchado cientos de veces, y espero continuar haciéndolo otras tantas veces.

    'None of the above' es sin duda alguna, la segunda mejor canción del disco. Una canción maravillosa con un ritmo asombroso. Aunque lo que más me gusta es esa melodía arropada en todo momento por unos sonidos muy logrados, como la portentosa línea del bajo muy electrónico, muy reminiscencias acid-house, las guitarras eléctricas (con sus geniales riffs), la base rítmica (programaciones) también  me parece admirable, y por supuesto todos esos insertos de sintetizador, como por ejemplo en la parte final del tema, rematan lo maravillosa que es esta canción. Nunca me canso de escucharla. Tiene un cierto misterio musical que se me incrusta en la cabeza y me vuelve tremendamente feliz. 

    'Love voodoo' es un tema con suficiente carga de elementos electrónicos (perfectamente estructurados) como para asombrarme inmediatamente y hacerme sentir infinidad de sensaciones preciosas. Destacaría su ritmo, con esos encantadores sonidos y su programación electrónica, sus sonidos y riffs de sintetizador; su línea del bajo. Y toda esa melodía a cargo de las voces y coros durante todo el desarrollo de la canción. Una canción realmente fantástica, de unos Duran Duran en estado de gracia.

    'Ordinary world'  Si bien es cierto que en su momento, esta canción no me hizo 'tilín' como se suele decir, sí que con el paso de los años (varios) acabó por gustarme bastante más de lo esperado. Un tema de corte semi-lento, con connotaciones sentimentales/románticas incluso, el cual he de reconocer que me toca la fibra sensible cada vez que lo escucho, (también está el componente asociado al recuerdo, o sea, eso que llamamos 'me marcó') y claro...la canción es bien preciosa sin duda alguna. Bien estructurada y con una alta dosis de preciosa armonía y melodía a partes iguales. Toda una joya musical en la carrera discográfica de la banda británica. Duran Duran supieron dar totalmente en el clavo, al componer y publicar este pedazo de single.

    'Drowning man' es una canción con mucho ritmo. Un tema cargado de múltiples pistas sonoras. Gran cantidad de sonidos electrónicos y mucha programación de batería. Todo ello bajo la veloz premisa de unos compases arrolladores. También nos ofrece esta canción unos cuantos riffs de todo tipo: guitarra, teclados (precioso la pista del órgano tipo Hammond) y una suave pero profunda línea del bajo. No hay descanso escuchando este enérgico tema de Duran Duran. Creo notar reminiscencias del sonido acid-house que utilizaron en su memorable disco 'Big Thing' (1988) Todo un acierto, la verdad.

    'Femme fatale' esta preciosa canción es una excelente versión de la desaparecida banda de rock estadounidense The Velvet Underground. El tema en cuestión fue compuesto por el también ya desaparecido Lou Reed en 1967  En esta versión de Duran Duran, se transforma en una canción de suave ritmo, con una magnífica armonía musical, y donde la instrumentación empleada ha sido todo un acierto. A lo largo de sus casi 4:25 minutos se respira ese ambiente romántico tan encantador. Personalmente me impresionan todas las notas de los teclados. Encantadora y emocionante. No se le dan mal a Simon LeBon cantar estos temas medio tiempo.

    'Too much information' me gusta mucho por su carácter semi-electrónico vibrante y 'durillo', con esa amalgama de sonidos unidos por una base rítmica sensacional. Además la mezcla de guitarras eléctricas con los sonidos de sintetizador me parece grandiosa. La línea del bajo es otra delicia que, repito, junto al fantástico sonido de todos los elementos de la batería hacen de la canción una verdadera maravilla musical.

    Finalmente, apuntar que el tema 'UMF' es otra preciosidad total. Una canción que me recuerda bastante al estilo musical del famoso disco 'Notorius' (1986), en concreto al precioso tema 'Skin trade'. Esta canción 'UMF', presenta un sonido limpio y contundente; con suficiente ritmo y varios riffs tanto de sintetizador, como de guitarra realmente buenos. Aparte de diferentes  y acertados registros sonoros, que ensalzan aun más las bondades de dicha canción. Luego están las partes vocales; muy logradas por cierto. En definitiva, una canción encantadora.

    Para terminar, decir que sin ser este el mejor disco de Duran Duran, sí que es un maravilloso disco que efectivamente está ganando bastante con el paso de los años. Y contiene un par de excelentes canciones que siempre las tendré en buena consideración.

domingo, 29 de marzo de 2026

Oxygene 3 (2016) de JEAN MICHEL JARRE

     He aquí otra joya musical del maestro Jean Michel Jarre; su álbum 'Oxygene 3' (2016), continuación del mítico disco 'Oxygene' (1976) Habrá quien no esté de acuerdo en considerar este 'nuevo' 'Oxygene 3' (2016) como una obra de arte más del autor/compositor de música electrónica instrumental más valorado de todos los tiempos. E incluso habrá gente (aficionados de toda la vida) a los que no les parezca siquiera merecedor (el disco en cuestión) de elevarlo al nivel de su primer trabajo musical, allá por 1976. A mi juicio: craso error. Pero los gustos son los gustos, al margen de la evidente calidad en ambos sentidos; el técnico y el artístico.

    Sin embargo habrá (así imagino, obviamente) muchos aficionados con cierto rango de experiencia en el terreno, que al igual que yo, valoren más objetivamente la enorme calidad presentada por Jean Michel Jarre en este formidable y maravilloso (todo hay que decirlo) álbum 'Oxygene 3' (2016), donde las estructuras compositivas y todo el desarrollo de elementos electrónicos mantienen esa elegancia requerida por, como digo, los auténticos amantes de la música electrónica instrumental.

    Claro está que los tiempos han cambiado (y no siempre para peor) y, al margen del enorme avance en todos los aspectos técnicos, la música ha ido experimentando diferentes puntos de vista/oído, adaptándose en cierta forma a esos nuevos equipos musicales, con sus infinitas posibilidades sonoras. Dando lugar a verdaderas joyas discográficas, como es el caso de este, repito, muevo 'Oxygene 3' (2016) 

    Personalmente el álbum en cuestión es una maravilla absoluta, sin duda alguna. El ambiente sonoro que se respira desde el mismo inicio del tema 'Oxygene Part.14' es de una calidad y elegancia casi homérica. La primera vez que escuché el disco al completo (decir que tengo la sana costumbre de escuchar los discos enteros de seguido) quedé realmente alucinado. Son unos temas fantásticos y llenos de emoción. Se ha cuidado y mimado todo el proceso de grabación; es una cosa que se aprecia con suma claridad.

    Lo que más me llama la atención, es decir me gusta mucho, son las secuencias así como las líneas de bajo. Son alucinantes. Además, por supuesto, de las envolventes melodías asociadas a cada tema. Así por ejemplo el tema 'Oxygene Part. 18' en el que la suavidad de su línea melódica alcanza, digamos, otro nivel dentro del estilo musical propio de Jean Michel Jarre. Se trata de un tema distinto y a la vez encantador. Un tema más limpio en cuanto a electrónica/programación se refiere. 

    Siempre lo pienso; ¡Cuánto desearía estar presente durante el proceso de grabación de un disco de esta categoría!, y más aun poder disfrutar de los mágicos sonidos empleados en tal proceso. Bufffff... alucinaría en colores. Poder ver/escuchar esos sintetizadores en todo su esplendor...debe ser de infarto. 

    Me es difícil descartar un solo tema de este maravilloso álbum 'Oxygene 3' (2016) pero voy a exponer mis temas favoritos de este disco. Son para mi gusto los más emocionantes, los que me hacen sentir una especial intensidad. Muchos sabréis a lo que me refiero.

    'Oxygene Part.14', 'Oxygene Part.15', 'Oxygene Part.16', 'Oxygene Part.18' y 'Oxygene Part.19' 

    Verdaderamente me entusiasma un montón escuchar atentamente la admirable música que hace Jean Michel Jarre. Es una sensación de felicidad total. Si es cierto que ha compuesto, entre su extensa discografía, grandísimas obras maestras, pero he de reconocer que tiene algunos (pocos) discos que no son tan impactantes, al menos para mi gusto, lo cual no le resta ningún mérito obviamente. Deseo que este hombre continúe regalándonos excelentes y maravillosos momentos musicales durante algunos años más. 

viernes, 13 de marzo de 2026

Dreamland (1990) de BLACK BOX

    Black Box fue uno de esos 'grupos' en cierta medida efímeros que dejaron una sentida huella musical. El proyecto, curiosamente, surgía desde Italia; y con este 'Dreamland' (1990) pegaron bastante fuerte nada más iniciarse la nueva década de los 90. Aunque publicaron otro disco más en 1995, pronto se disolvieron, dejándonos huérfanos de su pegadiza música de baile. Lástima...
    
    Black Box gastaban una pegadiza y moderna música de estilo claramente orientado a las pistas de baile (sobre todo por varios de sus singles). También se les catalogó como Italo-house, por su lógico sonido, sus bases rítmicas y sus marcados grooves. Sus integrantes eran: Daniele Davoli, en las labores de DJ, scratching, teclados y coros; Mirko Limoni, a cargo de los teclados y Valerio Semplici quien se encargaba de tocar las guitarras y de las programaciones rítmicas. Ellos tres fueron además los productores del álbum; y en la parte vocal se encontraba Martha Wash. Entre las excelencias de dicha producción también había cabida para otros instrumentos, como el bajo y el saxofón. Al final les quedó un disco ejemplar, la verdad sea dicha.

    De este disco se extrajeron nada más y nada menos que siete singles, de las diez canciones que componían el álbum. Señal de que caló hondo en los seguidores de este género  musical, y el público demandaba temas bien bailables.     Canciones, para mí gusto, realmente dignas dentro de su estilo. Ya desde un principio, me resultaron atrayentes no solo por sus bases rítmicas y sus bass-lines y por supuesto por sus teclados, sino por esa frescura armónica donde las melodías brillaban por todas partes. Destacar esas líneas de piano rítmico tan genuinas, tan hipnóticas y desenfadadas. En general, unas estructuras musicales comerciales pero con suficiente fundamento para escucharlas a un buen volumen la mayoría de ellas.

    Fue este, un disco que descubrí en su debido momento. Atrás quedaban los maravillosos años 80, y claro aquella embriagadora música iba dando paso a nuevos estilo, nuevos sonidos y nuevos artistas; que sí los hubo obviamente geniales y maravillosos.

    Este 'Dreamland' (1990) de Black Box, tan solo dura poco más de 40 minutos, pero son minutos perfectamente bien aprovechados. En él hay temas que ya están inscritos con fuerza en la historia de la música 'moderna' Entre sus  preciosas canciones enumeraré las que más me gustan; sin un orden exacto (como casi siempre) son estas:

    'Ride on time'  Recuerdo lo fuerte que me dio este tema. Contundente como él solo. Con su potente bass-line, con su magnífica programación rítmica, con su piano rítmico y como nota más original y auténtica, la pista vocal. ¡Qué decir de la pista vocal! Todo un hit en potencia. Un portento de proporciones casi atómicas. La escuché hasta la saciedad. Y todavía hoy en día me sigue pareciendo muy muy buena. Muy pegadiza y bailable como ninguna. Sencilla en su construcción musical, pero certera en armonía y melodía. Atención a la virguería de las remezclas; no tiene desperdicio.

    'Everybody, everybody'  De similar desarrollo que la anterior pero con su carácter propio. Otra belleza musical. De nuevo la encantadora, melódica y absorbente pista del piano rítmico me vuelve a hipnotizar de principio a fin. Destacar ese riff teclado de fondo a modo de órgano Hammond, que pulula mágicamente durante los 5:24 minutos de duración (el segundo tema más largo del álbum) Es esta una canción netamente pegadiza y que define a al perfección el sello musical de Black Box. Incita a bailar sin descanso.

    'I don't know anybody else'  Aquí la pista del piano rítmico alcanza cotas aún más deliciosas si cabe; de hecho es, para mí, lo mejor del tema. En la línea estructural de las anteriores, esta canción presume de una excelente parte vocal. Arreglos de teclado bastante chulos, que me encantan faltaría más.

    'Fantasy'  Una pequeña variación rítmica, unida a otra destacable línea vocal, da como resultado esta preciosidad musical, en la que no faltan más arreglos de teclado a modo de cuerdas sintéticas, que por cierto tan bien pegan con las estupendas programaciones. La línea del bajo (con su típico sonido electrónico) se mantiene fiel al estilo reinante a lo largo de toda esta producción. Una canción fantástica y bien emocionante.

    'Strike it up'  Otra de mis preferidas del disco. Parece más de los mismo, pero esconde su belleza particular. El riff inicial de teclado a modo de metales sintetizado...buffff...de sudar. Y vamos, el resto de riffs de teclado tampoco salen mal parados, no. De cualquier manera, la similitud con las canciones más puramente bailables del álbum es más que evidente. De hecho es un tema para bailar sin pausa, aunque también, como no, para disfrutar de su musicalidad tan genuina. Y es que Black Box nos incitaron a bailar como verdaderos posesos.

    'Open your eyes' me encanta por varias cosas; primero por su extraordinaria conjunción entre armonía y melodía, segundo por su riff de guitarra que acompaña a lo largo de toda la canción, por el 'riff' de sintetizador principal (tipo cuerdas) y también por ese envoltorio embriagador de ritmo discotequero. De cualquier manera, sigue los buenos pasos del resto de temas más bailables del disco. Un portento de canción en toda regla; apasionante.

    'Ghost box' es el punto, precioso por cierto, de inflexión del álbum. Un tema instrumental de diferente estructura musical. De corte lento, con unos sonidos encantadores y lo que es más importante: con una armonía y melodía de una elegancia muy dignas, la verdad. Es un tema que ya desde la primera vez que lo escuché, quedé prendado de él. 

    Entre los sintetizadores utilizados en la grabación (previsiblemente) figuran los famosos Yamaha DX7, el Korg M1 (uno de los primeros workstation) y el Roland D-50. Todos ellos sintes digitales y verdaderos protagonistas desde mediados de los años 80 del pasado siglo XX 

    Puede que este no sea ni de lejos el mejor disco de música dance de los 90, pero a mí sí que me parece bastante bueno; tanto como para incluirlo en este mi blog musical. Reconozco  además ese 'punto' nostálgico calificándolo, obviamente, como otro de mis maravillosos discos. Así que ahí va este formidable disco de Black Box; disfrutadlo como se merece.
    

jueves, 26 de febrero de 2026

The man who sold the world (1970) de DAVID BOWIE

     David Bowie logró con 'The man who sold the world' (1970) uno de esos maravillosos discos que todavía se pueden disfrutar de la primer etapa de este gran artista del rock-pop. Como ya he apuntado en anteriores ocasiones, refiriéndome a otros discos de esa primera etapa del músico y compositor británico, la calidad de esta grabación es absolutamente ejemplar. Hay que tener en cuenta que no se disponían (y mucho menos aun en el año 1970) de los medios técnicos de los que se dispone hoy en día. A pesar de las circunstancias, supongo que el tiempo empleado se medía de diferente manera; lo cual bien pudo motivar que los encargados de manejar las mesas de mezcla y demás componentes (ingenieros de sonido, productores, etc.) se centrasen más en cuidar todo el sonido en conjunto de esas ya míticas grabaciones en los estudios.

    Sea como fuere, la enorme calidad técnica ha quedado magistralmente reflejada a la hora de escuchar este maravilloso tercer disco que el 4 de noviembre de 1970 publicó David Bowie; 'The man who sold the world' (1970) Y es que a mi parecer, este punto de calidad/profesionalidad en todos los apartados ligados a la grabación en el estudio, es un apartado de gran relevancia a la hora de definir la valoración del álbum. 

    A pesar de que ciertos sectores de la crítica lo catalogan como un álbum de hard-rock, bajo mi punto de vista/oído, el estilo musical se desarrolla en la línea de un rock progresivo, a la vez que cargado de un modernista ambiente sonoro vivaz y atrayente, que lo convierte en ese glam-rock tan característico de esta primera etapa de David Bowie. Al menos considero que la puntual utilización de  ese instrumento electrónico ya mítico, como era el sintetizador modular Moog, añade ese aliciente musical tan requerido en mis gustos y placeres musicales.

    Es un delicia poder disfrutar al máximo de la escucha atenta de todos y cada uno de los instrumentos que conforman las canciones del disco. Parece como que cada instrumento tiene protagonismo propio; como que cada uno imprime una línea melódica singular y muy emocionante. A mí es que me maravilla escuchar el disco en toda su extensión. Siempre le he dado más importancia a la parte musical que a las letras (que no a las voces, lógicamente) por lo que mis sentidos se centran con denotado interés en digerir adecuadamente toda la sección instrumental y los detalles sonoros grabados en cada disco.

    Los instrumentos que más destacaría, eso sí, con poca diferencia sobre el resto, son: el bajo, la batería, las guitarras y el adorado piano.

    Pasando directamente al listado de las canciones que más me gustan de este disco; indicar que es una lástima el no poder asociar a ninguna de ellas momentos, digamos, especiales de mi vida; pues al haberlas escuchado ya a cierta edad...es lo que tiene...

    El tema que da título al álbum, o sea 'The man who sold the world' es una de esas canciones mágicas que simplemente pasarán a la historia de la música rock como una admirable composición setentera; a cargo eso sí del maestro David Bowie. De este tema de carácter más bien lento, me encanta toda su armonía y la melodía asociada a ella. Una preciosa canción perfectamente ejecutada. A destacar ese riff de guitarra eléctrica que por momentos parece monopolizarlo todo. Lo dicho, una admirable composición musical, que hasta da la sensación de no encajar demasiado con el estilo musical de Bowie.

    El tema que abre el disco: 'The width of a circle' es una absoluta maravilla musical y es además el de mayor duración de todo el álbum, con sus 8:05 minutos; toda una delicia para los sentidos. Una pieza cuya estructura general presenta diversas variaciones, tanto en ritmos como en armonías. Una  encantadora epifanía del autor puesta al servicio de los aficionados a la buena música.

    'After all' es una balada muy bonita, con una mezcla de sonidos a cada cual más interesante (atención al hipnótico sonido del Moog modular). Carece esta canción de batería, sustentándose con apenas unas pocas percusiones. Para mí es una preciosidad de canción; de las mejores del álbum.

    'Black country rock' Me encanta por su deliciosa armonía, con sus riffs de guitarra eléctrica y también por la línea del bajo. Siendo la guitarra eléctrica protagonista casi absoluta del tema. Otro aspecto a destacar es la pista vocal, en la que David realiza ciertos giros melódicos bastante chulos.

    El álbum fue producido por el bajista y productor británico Toni Visconti; quien se encargó de tocar el bajo, el piano y la guitarra; aparte de participar conjuntamente en los procesos de composición en casi todos los temas del disco. Mick Ronson fue el guitarrista principal y también colaboró en la mayoría de los arreglos junto al propio productor Toni Visconti.

    Y ya para rematar aspectos técnicos, decir que el propio David Bowie manejó/tocó en este álbum un aparato musical de nombre Dubreq Stylophone. De aspecto al de un pequeño juguete para niños, compuesto por un teclado analógico de bolsillo que funciona con un lápiz óptico. Fue utilizado por artistas como John Lennon o la banda alemana Kraftwerk. En la Wikipedia podréis encontrar más información; leedla, es interesante y educativa a nivel histórico-musical.

The wedding album (1993) de DURAN DURAN

    Duran Duran , tras unos añitos en el pseudo-olvido (tampoco tantos, tan solo cinco), regresaron con ganas y con suficiente fuerza comer...