domingo, 29 de marzo de 2026

Oxygene 3 (2016) de JEAN MICHEL JARRE

     He aquí otra joya musical del maestro Jean Michel Jarre; su álbum 'Oxygene 3' (2016), continuación del mítico disco 'Oxygene' (1976) Habrá quien no esté de acuerdo en considerar este 'nuevo' 'Oxygene 3' (2016) como una obra de arte más del autor/compositor de música electrónica instrumental más valorado de todos los tiempos. E incluso habrá gente (aficionados de toda la vida) a los que no les parezca siquiera merecedor (el disco en cuestión) de elevarlo al nivel de su primer trabajo musical, allá por 1976. A mi juicio: craso error. Pero los gustos son los gustos, al margen de la evidente calidad en ambos sentidos; el técnico y el artístico.

    Sin embargo habrá (así imagino, obviamente) muchos aficionados con cierto rango de experiencia en el terreno, que al igual que yo, valoren más objetivamente la enorme calidad presentada por Jean Michel Jarre en este formidable y maravilloso (todo hay que decirlo) álbum 'Oxygene 3' (2016), donde las estructuras compositivas y todo el desarrollo de elementos electrónicos mantienen esa elegancia requerida por, como digo, los auténticos amantes de la música electrónica instrumental.

    Claro está que los tiempos han cambiado (y no siempre para peor) y, al margen del enorme avance en todos los aspectos técnicos, la música ha ido experimentando diferentes puntos de vista/oído, adaptándose en cierta forma a esos nuevos equipos musicales, con sus infinitas posibilidades sonoras. Dando lugar a verdaderas joyas discográficas, como es el caso de este, repito, muevo 'Oxygene 3' (2016) 

    Personalmente el álbum en cuestión es una maravilla absoluta, sin duda alguna. El ambiente sonoro que se respira desde el mismo inicio del tema 'Oxygene Part.14' es de una calidad y elegancia casi homérica. La primera vez que escuché el disco al completo (decir que tengo la sana costumbre de escuchar los discos enteros de seguido) quedé realmente alucinado. Son unos temas fantásticos y llenos de emoción. Se ha cuidado y mimado todo el proceso de grabación; es una cosa que se aprecia con suma claridad.

    Lo que más me llama la atención, es decir me gusta mucho, son las secuencias así como las líneas de bajo. Son alucinantes. Además, por supuesto, de las envolventes melodías asociadas a cada tema. Así por ejemplo el tema 'Oxygene Part. 18' en el que la suavidad de su línea melódica alcanza, digamos, otro nivel dentro del estilo musical propio de Jean Michel Jarre. Se trata de un tema distinto y a la vez encantador. Un tema más limpio en cuanto a electrónica/programación se refiere. 

    Siempre lo pienso; ¡Cuánto desearía estar presente durante el proceso de grabación de un disco de esta categoría!, y más aun poder disfrutar de los mágicos sonidos empleados en tal proceso. Bufffff... alucinaría en colores. Poder ver/escuchar esos sintetizadores en todo su esplendor...debe ser de infarto. 

    Me es difícil descartar un solo tema de este maravilloso álbum 'Oxygene 3' (2016) pero voy a exponer mis temas favoritos de este disco. Son para mi gusto los más emocionantes, los que me hacen sentir una especial intensidad. Muchos sabréis a lo que me refiero.

    'Oxygene Part.14', 'Oxygene Part.15', 'Oxygene Part.16', 'Oxygene Part.18' y 'Oxygene Part.19' 

    Verdaderamente me entusiasma un montón escuchar atentamente la admirable música que hace Jean Michel Jarre. Es una sensación de felicidad total. Si es cierto que ha compuesto, entre su extensa discografía, grandísimas obras maestras, pero he de reconocer que tiene algunos (pocos) discos que no son tan impactantes, al menos para mi gusto, lo cual no le resta ningún mérito obviamente. Deseo que este hombre continúe regalándonos excelentes y maravillosos momentos musicales durante algunos años más. 

viernes, 13 de marzo de 2026

Dreamland (1990) de BLACK BOX

    Black Box fue uno de esos 'grupos' en cierta medida efímeros que dejaron una sentida huella musical. El proyecto, curiosamente, surgía desde Italia; y con este 'Dreamland' (1990) pegaron bastante fuerte nada más iniciarse la nueva década de los 90. Aunque publicaron otro disco más en 1995, pronto se disolvieron, dejándonos huérfanos de su pegadiza música de baile. Lástima...
    
    Black Box gastaban una pegadiza y moderna música de estilo claramente orientado a las pistas de baile (sobre todo por varios de sus singles). También se les catalogó como Italo-house, por su lógico sonido, sus bases rítmicas y sus marcados grooves. Sus integrantes eran: Daniele Davoli, en las labores de DJ, scratching, teclados y coros; Mirko Limoni, a cargo de los teclados y Valerio Semplici quien se encargaba de tocar las guitarras y de las programaciones rítmicas. Ellos tres fueron además los productores del álbum; y en la parte vocal se encontraba Martha Wash. Entre las excelencias de dicha producción también había cabida para otros instrumentos, como el bajo y el saxofón. Al final les quedó un disco ejemplar, la verdad sea dicha.

    De este disco se extrajeron nada más y nada menos que siete singles, de las diez canciones que componían el álbum. Señal de que caló hondo en los seguidores de este género  musical, y el público demandaba temas bien bailables.     Canciones, para mí gusto, realmente dignas dentro de su estilo. Ya desde un principio, me resultaron atrayentes no solo por sus bases rítmicas y sus bass-lines y por supuesto por sus teclados, sino por esa frescura armónica donde las melodías brillaban por todas partes. Destacar esas líneas de piano rítmico tan genuinas, tan hipnóticas y desenfadadas. En general, unas estructuras musicales comerciales pero con suficiente fundamento para escucharlas a un buen volumen la mayoría de ellas.

    Fue este, un disco que descubrí en su debido momento. Atrás quedaban los maravillosos años 80, y claro aquella embriagadora música iba dando paso a nuevos estilo, nuevos sonidos y nuevos artistas; que sí los hubo obviamente geniales y maravillosos.

    Este 'Dreamland' (1990) de Black Box, tan solo dura poco más de 40 minutos, pero son minutos perfectamente bien aprovechados. En él hay temas que ya están inscritos con fuerza en la historia de la música 'moderna' Entre sus  preciosas canciones enumeraré las que más me gustan; sin un orden exacto (como casi siempre) son estas:

    'Ride on time'  Recuerdo lo fuerte que me dio este tema. Contundente como él solo. Con su potente bass-line, con su magnífica programación rítmica, con su piano rítmico y como nota más original y auténtica, la pista vocal. ¡Qué decir de la pista vocal! Todo un hit en potencia. Un portento de proporciones casi atómicas. La escuché hasta la saciedad. Y todavía hoy en día me sigue pareciendo muy muy buena. Muy pegadiza y bailable como ninguna. Sencilla en su construcción musical, pero certera en armonía y melodía. Atención a la virguería de las remezclas; no tiene desperdicio.

    'Everybody, everybody'  De similar desarrollo que la anterior pero con su carácter propio. Otra belleza musical. De nuevo la encantadora, melódica y absorbente pista del piano rítmico me vuelve a hipnotizar de principio a fin. Destacar ese riff teclado de fondo a modo de órgano Hammond, que pulula mágicamente durante los 5:24 minutos de duración (el segundo tema más largo del álbum) Es esta una canción netamente pegadiza y que define a al perfección el sello musical de Black Box. Incita a bailar sin descanso.

    'I don't know anybody else'  Aquí la pista del piano rítmico alcanza cotas aún más deliciosas si cabe; de hecho es, para mí, lo mejor del tema. En la línea estructural de las anteriores, esta canción presume de una excelente parte vocal. Arreglos de teclado bastante chulos, que me encantan faltaría más.

    'Fantasy'  Una pequeña variación rítmica, unida a otra destacable línea vocal, da como resultado esta preciosidad musical, en la que no faltan más arreglos de teclado a modo de cuerdas sintéticas, que por cierto tan bien pegan con las estupendas programaciones. La línea del bajo (con su típico sonido electrónico) se mantiene fiel al estilo reinante a lo largo de toda esta producción. Una canción fantástica y bien emocionante.

    'Strike it up'  Otra de mis preferidas del disco. Parece más de los mismo, pero esconde su belleza particular. El riff inicial de teclado a modo de metales sintetizado...buffff...de sudar. Y vamos, el resto de riffs de teclado tampoco salen mal parados, no. De cualquier manera, la similitud con las canciones más puramente bailables del álbum es más que evidente. De hecho es un tema para bailar sin pausa, aunque también, como no, para disfrutar de su musicalidad tan genuina. Y es que Black Box nos incitaron a bailar como verdaderos posesos.

    'Open your eyes' me encanta por varias cosas; primero por su extraordinaria conjunción entre armonía y melodía, segundo por su riff de guitarra que acompaña a lo largo de toda la canción, por el 'riff' de sintetizador principal (tipo cuerdas) y también por ese envoltorio embriagador de ritmo discotequero. De cualquier manera, sigue los buenos pasos del resto de temas más bailables del disco. Un portento de canción en toda regla; apasionante.

    'Ghost box' es el punto, precioso por cierto, de inflexión del álbum. Un tema instrumental de diferente estructura musical. De corte lento, con unos sonidos encantadores y lo que es más importante: con una armonía y melodía de una elegancia muy dignas, la verdad. Es un tema que ya desde la primera vez que lo escuché, quedé prendado de él. 

    Entre los sintetizadores utilizados en la grabación (previsiblemente) figuran los famosos Yamaha DX7, el Korg M1 (uno de los primeros workstation) y el Roland D-50. Todos ellos sintes digitales y verdaderos protagonistas desde mediados de los años 80 del pasado siglo XX 

    Puede que este no sea ni de lejos el mejor disco de música dance de los 90, pero a mí sí que me parece bastante bueno; tanto como para incluirlo en este mi blog musical. Reconozco  además ese 'punto' nostálgico calificándolo, obviamente, como otro de mis maravillosos discos. Así que ahí va este formidable disco de Black Box; disfrutadlo como se merece.
    

jueves, 26 de febrero de 2026

The man who sold the world (1970) de DAVID BOWIE

     David Bowie logró con 'The man who sold the world' (1970) uno de esos maravillosos discos que todavía se pueden disfrutar de la primer etapa de este gran artista del rock-pop. Como ya he apuntado en anteriores ocasiones, refiriéndome a otros discos de esa primera etapa del músico y compositor británico, la calidad de esta grabación es absolutamente ejemplar. Hay que tener en cuenta que no se disponían (y mucho menos aun en el año 1970) de los medios técnicos de los que se dispone hoy en día. A pesar de las circunstancias, supongo que el tiempo empleado se medía de diferente manera; lo cual bien pudo motivar que los encargados de manejar las mesas de mezcla y demás componentes (ingenieros de sonido, productores, etc.) se centrasen más en cuidar todo el sonido en conjunto de esas ya míticas grabaciones en los estudios.

    Sea como fuere, la enorme calidad técnica ha quedado magistralmente reflejada a la hora de escuchar este maravilloso tercer disco que el 4 de noviembre de 1970 publicó David Bowie; 'The man who sold the world' (1970) Y es que a mi parecer, este punto de calidad/profesionalidad en todos los apartados ligados a la grabación en el estudio, es un apartado de gran relevancia a la hora de definir la valoración del álbum. 

    A pesar de que ciertos sectores de la crítica lo catalogan como un álbum de hard-rock, bajo mi punto de vista/oído, el estilo musical se desarrolla en la línea de un rock progresivo, a la vez que cargado de un modernista ambiente sonoro vivaz y atrayente, que lo convierte en ese glam-rock tan característico de esta primera etapa de David Bowie. Al menos considero que la puntual utilización de  ese instrumento electrónico ya mítico, como era el sintetizador modular Moog, añade ese aliciente musical tan requerido en mis gustos y placeres musicales.

    Es un delicia poder disfrutar al máximo de la escucha atenta de todos y cada uno de los instrumentos que conforman las canciones del disco. Parece como que cada instrumento tiene protagonismo propio; como que cada uno imprime una línea melódica singular y muy emocionante. A mí es que me maravilla escuchar el disco en toda su extensión. Siempre le he dado más importancia a la parte musical que a las letras (que no a las voces, lógicamente) por lo que mis sentidos se centran con denotado interés en digerir adecuadamente toda la sección instrumental y los detalles sonoros grabados en cada disco.

    Los instrumentos que más destacaría, eso sí, con poca diferencia sobre el resto, son: el bajo, la batería, las guitarras y el adorado piano.

    Pasando directamente al listado de las canciones que más me gustan de este disco; indicar que es una lástima el no poder asociar a ninguna de ellas momentos, digamos, especiales de mi vida; pues al haberlas escuchado ya a cierta edad...es lo que tiene...

    El tema que da título al álbum, o sea 'The man who sold the world' es una de esas canciones mágicas que simplemente pasarán a la historia de la música rock como una admirable composición setentera; a cargo eso sí del maestro David Bowie. De este tema de carácter más bien lento, me encanta toda su armonía y la melodía asociada a ella. Una preciosa canción perfectamente ejecutada. A destacar ese riff de guitarra eléctrica que por momentos parece monopolizarlo todo. Lo dicho, una admirable composición musical, que hasta da la sensación de no encajar demasiado con el estilo musical de Bowie.

    El tema que abre el disco: 'The width of a circle' es una absoluta maravilla musical y es además el de mayor duración de todo el álbum, con sus 8:05 minutos; toda una delicia para los sentidos. Una pieza cuya estructura general presenta diversas variaciones, tanto en ritmos como en armonías. Una  encantadora epifanía del autor puesta al servicio de los aficionados a la buena música.

    'After all' es una balada muy bonita, con una mezcla de sonidos a cada cual más interesante (atención al hipnótico sonido del Moog modular). Carece esta canción de batería, sustentándose con apenas unas pocas percusiones. Para mí es una preciosidad de canción; de las mejores del álbum.

    'Black country rock' Me encanta por su deliciosa armonía, con sus riffs de guitarra eléctrica y también por la línea del bajo. Siendo la guitarra eléctrica protagonista casi absoluta del tema. Otro aspecto a destacar es la pista vocal, en la que David realiza ciertos giros melódicos bastante chulos.

    El álbum fue producido por el bajista y productor británico Toni Visconti; quien se encargó de tocar el bajo, el piano y la guitarra; aparte de participar conjuntamente en los procesos de composición en casi todos los temas del disco. Mick Ronson fue el guitarrista principal y también colaboró en la mayoría de los arreglos junto al propio productor Toni Visconti.

    Y ya para rematar aspectos técnicos, decir que el propio David Bowie manejó/tocó en este álbum un aparato musical de nombre Dubreq Stylophone. De aspecto al de un pequeño juguete para niños, compuesto por un teclado analógico de bolsillo que funciona con un lápiz óptico. Fue utilizado por artistas como John Lennon o la banda alemana Kraftwerk. En la Wikipedia podréis encontrar más información; leedla, es interesante y educativa a nivel histórico-musical.

jueves, 12 de febrero de 2026

Junk culture (1984) de OMD

     Sin ser precisamente el mejor disco de la banda británica OMD, este álbum 'Junk culture' (1984) contiene unas canciones bastante buenas que me gustan mucho, y por eso lo incluyo en este blog (obvio).

    En este disco, la instrumentación empleada para la interpretación y posterior grabación fue amplia; cosa que valoro enormemente. Aparte de una buena variedad de sintetizadores y demás elementos electrónicos musicales, el aporte del todopoderoso sampler-estación de trabajo Fairlight CMI, fue quizás la nota más destacada en la consecución de este quinto álbum de estudio de mis adorados OMD

    Y es que, como ya apunté en anteriores post, el 'nuevo' e innovador sintetizador-sampler Fairlight CMI supuso un grandísimo avance en el terreno musical; propiciando el manejo de infinidad de sonidos, gracias a su poder de captar/grabar cualquier sonido imaginable, para luego procesarlo a gusto y utilizarlo en la grabación (principalmente) de cada disco. Muchos artistas quedaron fascinados con dicho aparato musical, logrando plasmar parte de sus inquietudes en varios discos, caso de OMD y varios grupos más.

    'Junk culture' (1984) se publicó el 30 de abril de 1984, y otro dato a señalar es que fue el primer disco de OMD en editarse en los tres formatos existentes por entonces: vinilo, casete y compact disc. Es, por otro lado, un álbum mucho más comercial en términos generales que su anterior trabajo musical 'Dazzle ships' (1983) el cual no tuvo el éxito comercial deseado; lógico, porque en conjunto sus canciones eran menos melódicas. 

    En 'Junk culture' (1984) el cambio, tanto de las estructuras musicales, como en todo lo referente a la producción y arreglos, respecto a discos anteriores es ciertamente notable, lo que lo convierte en uno de los discos más eclécticos  de toda su carrera discográfica. En su favor destaca la elegancia sonora en varias de sus canciones. Se cuidó bastante todo lo relacionado con el apartado técnico; y así se puede apreciar con claridad al escuchar detenidamente este fantástico disco de OMD.

    Aun siendo determinante el estilo electrónico del álbum, la utilización de instrumentos más acústicos (incluida una sección de percusión latina) realza si cabe más todavía el aspecto de pop clásico, que posteriormente irían introduciendo con mayor énfasis en trabajos futuros, dando más calidad a su música ya de por sí electrónica. Cabe mencionar que la producción corrió a cargo del ingeniero de sonido Brian Tench, quien también ha producido y trabajado con artistas de la talla de Tina Turner, Duran Duran, Kate Bush, UltravoxBee Gees o Transvison Vamp entre otros.

    Entre los sintetizadores que utilizaron OMD en la grabación del álbum, se encuentran los siguientes: Roland Júpiter 8, E-mu Emulator, Prophet 5, Korg M500 Micro Preset y por supuesto el todopoderoso Fairlight CMI al que le sacaron buen partido a la hora de configurar muchos de los sonidos que adornan varias de sus canciones. Como todos sabéis, me encanta saber los modelos y marcas de sintetizadores y demás aparataje musical electrónico que cada artista utiliza en la elaboración de sus canciones/discos.

    Destacar también que entre las diez canciones que componen este disco, tan solo una es instrumental: la preciosa 'Junk culture', y que hay otras de diversos ritmos y estructuras musicales. Por lo tanto, es un conjunto de canciones más bien variado, de ahí la definición por mi parte de un disco ecléctico. Lo mismo aparecen  elegantes secuencias, que animadas bass-lines, que estilos rítmicos medio reggae-latinos, que puras estructuras de electrónica industrial; así como temas netamente pop. En general, se trata de un más que ameno paseo por el pop electrónico más, hasta la fecha, sutil y digerible que OMD han creado.

    Por desgracia para mí, no guardo ningún recuerdo de este disco asociado a aquel año 1984, ni siquiera haber podido escuchar un solo single...lástima. Sin embargo, en 1988 gracias a que mi hermana compró el disco 'The Best of OMD' (1988) tuve ocasión de poder escuchar todos sus singles hasta la fecha. Entre ellos figuraban 'Talking loud and clear''Tesla girls' y 'Locomotion' ambos pertenecientes a este 'Junk culture' (1984) Siendo este el único recuerdo que guardo de esas canciones la primera vez que las escuché. Muy buenos tiempos aquellos del año 1988. Una pasada.

    Sobre todo no os perdáis el video-clip de 'Talking loud and clear'; es precioso. Yo todavía recuerdo perfectamente cuando lo vi por primera vez. Me resulta de una belleza superior y además de simpático, me transmite una paz tremenda. Lo dicho, un video-clip verdaderamente encantador para una canción encantadora como ella sola.

    Y sin más, paso ya a continuación a dejar constancia de las canciones que más me gustan de este disco 'Junk culture' (1984)

    'Tesla girls', 'Talking loud and clear', 'Locomotion', 'Hard day', 'Junk culture' y 'Never turn away'

    Personalmente, opino que este maravilloso disco es una especie de transición entre el estilo tecno semi-industrial que la banda profesaba en sus primeros trabajos, y su nueva dirección hacia una música más pop. A partir de este año 1984 OMD se volcarían más en composiciones de carácter algo más comercial; sin abandonar por supuesto el uso de los sintetizadores, secuenciadores, cajas de ritmo y samplers, entre otros instrumentos electrónicos.

    Sin mucho más que contar de este sensacional y ya casi mítico álbum de mis queridos OMD, solo queda disfrutar atentamente de  todo el poder musical de sus canciones, y centrarse además en descubrir cantidad de sonidos preciosos.

Oxygene 3 (2016) de JEAN MICHEL JARRE

     He aquí otra joya musical del maestro Jean Michel Jarre ; su álbum 'Oxygene 3' (2016) , continuación del mítico disco 'Oxyg...